En cuestión de horas, se dieron dos decesos sentidos para la natación olímpica mundial.
Por un lado, se confirmó el fallecimiento de Iris Cummings Critchell, a los 104 años. Se trataba de la última atleta olímpica viva de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde había competido como nadadora.
Nacida el 21 de diciembre de 1920 en Los Ángeles, Estados Unidos, en aquellos Juegos terminó cuarta en su serie de 200 pecho, con un tiempo de 3:21.9, ocupando el 18° puesto en la general, sin haber cumplido los 16 años.
Sin embargo, suspendidos los Juegos Olímpicos de 1940 por la Segunda Guerra Mundial, decidió dejar el deporte, no sin antes ser multicampeona nacional en su país.
El fallecimiento fue el 24 de enero, pero se dio a conocer mundialmente este miércoles.
Otra noticia similar llegó desde Argentina.
A los 78 años, falleció Alberto Forelli. Se trata de uno de los mejores nadadores argentinos de la historia olímpica de su país: fue séptimo en los 100 metros pecho de México 1968.
Además, compitió en 200 pecho y en la posta 4×100 medley de su país, aunque sin superar las preliminares.
El 26 de enero nos dejó físicamente aun siendo parte del equipo de natación máster del Círculo de la Fuerza Aérea de Córdoba.